Abstract
This paper uses a distinct theoretical orientation, the coloniality paradigm, to examine logics that structured US Cold War engagements in Latin America. To illustrate the analytical utility of the coloniality paradigm, I apply this paradigm to an examination of US human rights policy toward Latin America. Dominant scholarship finds that the specter of communism dominated US policy, despite major human rights concerns. Based on content analysis of 167 hearings on human rights and US human rights policy in Argentina (1976–1983) and El Salvador (1980–1992), I show that elite US political actors used human rights to reaffirm racial orders grounded in colonial and Euro-American knowledge. US-based actors relied on spectrums of race rooted in colonial racial structures and imperial expansion—uncivilized/civilized, primitive/progress—to assess the human rights situation in Latin America and map three racial positions in the Americas. The use of coloniality to reexamine US Cold War policy toward Latin America highlights the racial logics that were covertly articulated through policy. Contrasting the potential of human rights with its limits creates decolonial knowledge that has the power to expand our knowledge and challenge our practices.
Este artículo adopta una orientación teórica particular —el paradigma de la colonialidad— para examinar las lógicas que estructuraron las intervenciones de Estados Unidos en América Latina durante la Guerra Fría. A fin de demostrar la utilidad analítica del paradigma de la colonialidad, lo aplico al estudio de la política estadounidense de derechos humanos hacia la región. La literatura dominante sostiene que el espectro del comunismo prevaleció en la formulación de la política de Washington, a pesar de las graves preocupaciones en materia de derechos humanos. A partir de un análisis de contenido de 167 audiencias sobre los derechos humanos y la política estadounidense hacia Argentina (1976–1983) y El Salvador (1980–1992), demuestro que los actores políticos estadounidenses utilizaron el discurso de los derechos humanos para reafirmar órdenes raciales arraigados en saberes coloniales y euro-americanos. Estos actores recurrieron a gradaciones raciales fundadas en estructuras coloniales de raza y en la expansión imperial —incivilizado/civilizado, primitivo/progreso— para evaluar la situación de derechos humanos en América Latina y trazar tres posiciones raciales en el continente. El uso del paradigma de la colonialidad para reexaminar la política estadounidense durante la Guerra Fría revela las lógicas raciales que se articularon de manera encubierta a través de dicha política. Contrastar el potencial de los derechos humanos con sus límites produce un conocimiento decolonial capaz de ampliar nuestra comprensión y cuestionar nuestras prácticas.
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