Abstract
The search for renewable energy and the growing protest against large-scale development projects have intensified socioenvironmental conflict in Latin America. In this paper I set out a fresh perspective on this conflict, contrasting developmental interests with traditionalist interests. Although conflict between developers and communities or conservationists is nothing new, I argue that its heightened intensity can be understood as post-Marxist class conflict, with actor coalitions that consistently cut across traditional class, regional, national, and public-private cleavages. I describe the fundamental logics and interests underlying the two groups, the sources of their legitimacy, the narratives supporting them, and the power imbalance between them. I then look at a case study involving an attempted European windfarm investment in a rural Oaxacan village in Mexico. This new class conflict is significant because of the impacts that major investors have on marginalized communities, and because of rising awareness of rights and protections for vulnerable communities.
La búsqueda de energías renovables y la creciente protesta contra los proyectos de desarrollo a gran escala han intensificado los conflictos socioambientales en América Latina. En este artículo propongo una perspectiva renovada sobre dichos conflictos, contraponiendo los intereses del desarrollo con los intereses tradicionalistas. Aunque el enfrentamiento entre promotores del desarrollo y comunidades o conservacionistas no es nuevo, sostengo que su creciente intensidad puede entenderse como un conflicto de clases de corte posmarxista, con coaliciones de actores que atraviesan de forma sistemática las divisiones tradicionales de clase, región, nacionalidad y sector público-privado. Describo las lógicas e intereses fundamentales de ambos grupos, las fuentes de su legitimidad, las narrativas que los sustentan y el desequilibrio de poder entre ellos. Posteriormente, analizo un estudio de caso sobre una inversión fallida de un parque eólico europeo en una comunidad rural del estado de Oaxaca, México. Este nuevo conflicto de clases es significativo tanto por los impactos que los grandes inversionistas generan en comunidades marginadas como por la creciente conciencia sobre los derechos y protecciones de las poblaciones vulnerables.
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