Abstract
Yuri Herrera’s novel Trabajos del reino depicts the nation-within-a-nation constructed by a drug trafficker called “the King” in a fictional city much like northern Mexico’s Ciudad Juárez. The Kingdom it describes creates the possibility of a political identity for the dispossessed and is reminiscent of what Hobsbawm has identified as social banditry, positioned between the people and the state and replacing the latter. The narco is not only a drug dealer but a guarantor of social order—an outlaw in almost all his manifestations but occasionally also a source of law. While the drug cartel violates the social contract implicitly assumed by the state, the state breaks that contract in its treatment of dispossessed communities. Failure to recognize the similarities between the state and its bandit counterpart prevents the creation of a stable environment that can offer peace to its citizens.
La novela Trabajos del reino de Yuri Herrera presenta la nación dentro de una nación construida por un narcotraficante llamado “El rey” en una ciudad ficticia que se asemeja a la actual Ciudad Juárez, en el norte de México. El reino descrito genera la posibilidad de una identidad política para los desposeídos y recuerda aquello que Hobsbawm ha identificado como bandolerismo social, situado entre el pueblo y el estado y reemplazando al último. El narco no sólo es un traficante de drogas sino un garante del orden social—un forajido en casi todas sus manifestaciones pero a veces también una fuente de derecho. Mientras que el cartel de drogas viola el contrato social implícito con el estado, el estado rompe ese contrato en su tratamiento de las comunidades desposeídas. La incapacidad de reconocer las similitudes entre el estado y su contraparte bandida impide la creación de un entorno estable que ofrezca paz a sus ciudadanos.
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