Abstract
Gates have become ubiquitous in Latin America in commercial locales, residential buildings, government buildings, schools, prisons, gas stations, parking lots, and churches. Residential gates, specifically, have created a new type of physical imagery that rearranges relations between communities and forces city navigators to recalculate their socio-spatial orientations. The gated communities of the rich and the poor in modern Puerto Rico signal an extreme segregation of lifestyles that has robbed city life of the spontaneous and diverse contacts that it once provided. Gated housing means exclusion and division, concretizing and formalizing inequality.
La rejas son ubicuas en la América Latina en los locales comerciales y residenciales, edificios, sedes gubernamentales, escuelas, reclusorios, gasolineras, estacionamientos, e iglesias. Específicamente, los accesos controlados residenciales han creado una nueva imagen física que cambia las relaciones entre comunidades y obliga a los navegantes urbanos a recalcular sus orientaciones socio-espaciales. Las comunidades cerradas de los ricos y los pobres en el Puerto Rico moderno señalan una segregación extrema de modos de vivir que le ha quitado a la ciudad los contactos espontáneos y diversos que antes se brindaban. La vivienda cerrada quiere decir exclusión y división, concretizando y formalizando la desigualdad.
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