Abstract
Las páginas que siguen son un intento de explicitar el valor que una tarea compartida: mirar cuentos con un adulto familiar, tiene para el desarrollo y educación de los niños y niñas participantes. En concreto, y haciendo referencia a la literatura más representativa—así como a datos propios—, se analiza el valor que esta tarea tiene, no sólo para el aprendizaje del lenguaje, sino también para la mejora de los recursos discursivos de los pequeños/as y para el inicio del proceso alfabetizador.
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