Abstract
Cualquier reforma educativa se encuentra con unos límites externos a ella: los que marca el proyecto ideológico y político que le da cobertura (no existe intención de reforma social ni cultural), el papel real jugado por la educación en la sociedad (no siempre coincidente con lo que se planifica oficialmente), los diferentes factores no controlados por las autoridades educativas (demandas de las familias, del sistema productivo…), etc. A pesar de todo, la Reforma establece una estructura educativa más coherente, pero ¿puede considerarse que la actual Reforma apuesta decididamente por un cambio sociocultural y educativo? ¿busca un camino para atajar los problemas fundamentales de la escuela? Las respuestas son menos dudosas en cuanto nos alejamos de los documentos y analizamos el desarrollo concreto de la Reforma y el resto de la política educativa.
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