Abstract
El lenguaje se manifiesta como un instrumento esencial en la formación de conceptos y procedimientos matemáticos. Esta mediación lingäística del conocimiento matemático no debe reducir el papel del lenguaje a una mera función expresiva y comunicativa que tenga como única finalidad el llevar a buen término el entendimiento entre profesores y alumnos, sino que debe entenderse juntamente a su función regulativa. En este sentido, dos procesos regulativos como son la formulación lingäística que adopta la progresiva construcción del conocimiento matemático y su posibilidad de autovaloració n catalogan al lenguaje como un entorno de análisis y optimización de la actividad matemática. Desde este planteamiento se propone reflexionar de manera argumentada sobre la realidad lingäística matemática en estrecha relación con las soluciones didácticas que se vislumbran.
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