Abstract
Para explorar si la práctica educativa podría influir en el bajo nivel de competencia matemática que muestran los alumnos españoles en evaluaciones internacionales, se analizó el modo en el que cinco profesores desarrollaron una unidad didáctica de matemáticas y cómo se integraron los diferentes tipos de actividades en ellas. Como medidas se tomaron la proporción de cada clase dedicada a planificar, demandar, resolver y revisar tareas; el grado de novedad de los contenidos tratados; el tipo de agrupamiento de las clases; la procedencia de las actividades; y el nivel cognitivo al que se dirigieron esas actividades. Los resultados reflejaron cómo, al igual que otros países cuyos alumnos también mostraron baja competencia matemática, en las clases analizadas apenas se formulaba un objetivo, se presentaron pocos contenidos nuevos, predominó el agrupamiento en grupo-clase e individual, la mayoría de las actividades procedió de los libros de texto y estaban dirigidas a trabajar procesos de bajo nivel cognitivo.
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