Abstract
Se plantea este debate ante lo que se percibe como un cierto desencanto en el mundo educativo respecto a los modelos teóricos, a veces contradictorios entre sí, que han venido subyaciendo en las sucesivas reformas curriculares, especialmente los procedentes de la psicología. El debate se configura en torno a cuatro preguntas que giran en torno a la validez de las teorías psicológicas para elaborar prescripciones educativas y si éstas pueden ser las mismas para todos los ámbitos culturales. Todas las contribuciones al debate coinciden en señalar que es necesario reformular una teoría-epistemología general de las ciencias humanas que supere la abrumadora fragmentación disciplinar y que sea capaz de dar cuenta de la complejidad que caracteriza a la acción humana, en particular y muy especialmente a la acción educativa.
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