Abstract
Se realiza aquí una breve reflexión sobre cómo pueden abordar las comunidades culturales tradicionales el problema de la escolarización conjugando la preservación de sus prácticas culturales y el acceso a la cultura de la modernidad mayoritariamente promovida por la escolarización. Desde una revisión de la idea simplificada de progreso como escalera única del desarrollo histórico de las culturas, se defiende la viabilidad -debido al mismo origen y mecanismos básicos en su proceso de construcción genética mediada por artefactos culturales y otros sociales- de una confluencia entre las arquitecturas cognitivas propias de la racionalidad científica, que preside la escolarización occidental habitual y las arquitecturas mentales de cada cultura, asumiendo que el racionalismo mismo no es a-cultural. En ese proceso de confluencia se plantea la revalorización psíquica de aspectos humanos de las culturas no individualistasy se reclama para la escuela un papel activo que anteponga el diseño desde las culturas y sus sistemas de actividad y conciencia, sobre el diseño desde principios abstractos.
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