Abstract
La directividad de la conducta y su definición moral implica algún tipo de representación para guiarla. Neutra y lógico-formal para unos (Piaget- Kohlberg), basada en el pensamiento; social, cultural y narrativa, y coloreada por tanto de sentimientos, para otros (Bruner, Bozhovich). En este artículo se hace un acercamiento teórico y practico a estos modelos y al de B. Benstein a través de un diseño practico de educación moral en primaria.
El artículo realiza un análisis crítico en torno a algunas actividades incluidas en el proyecto Aprender a vivir juntos en la escuela (Borrego de Dios (Coord. 1992c), diseñado para facilitar la práctica educativa en educación socio-personal y moral en aulas de educación primaria en el contexto de la Reforma Educativa en la Comunidad Autónoma Andaluza. A través del análisis de tres actividades educativas (una actividad de autoexpresión, un dilema moral y un cuento infantil) y de la observación etnográfica de su puesta en práctica en aulas de segundo y quinto curso de educación primaria, el artículo focaliza dos tipos de cuestiones teórico-prácticas relacionadas con la educación moral. La primera contempla el problema del desarrollo de un diseño curricular de educación socio-personal en la práctica educativa del aula desde la perspectiva teórica de B. Berostein (1990a y 1990b), quien propone que el discurso pedagógico implica un proceso de recontextualizació n en el que un discurso instruccional se inserta dentro del dominante discurso regulativo. La segunda cuestión enlaza con la existencia de dos diferentes planteamientos en torno a la educación moral: la tradición cognitivo-evolutiva que tiene su máxima expresión en los planteamientos educativos kohberianos (1969, 1971, 1976) y los recientes enfoques que parten de una concepción interpretativista del mundo social, de los que se desprende una posición narrativa en relación con el ámbito socio-personal y moral (Bruner 1986, 1999; Gilligan, 1982).
Get full access to this article
View all access options for this article.
