Abstract
Un análisis del problema del dualismo de género y el modo masculino o femenino de abordar la moralidad conduce, en la Psicología Social, a un examen cuidadoso del juicio moral de la mujer. Dos son las referencias principales en tal campo: los importantes estudios de Kohlberg y Piaget y la investigación de Carol Gilligan. Gilligan propone la existencia de dos orientaciones morales: la primera, que apela a la justicia y derechos, sería más apropiada para describir la perspectiva moral del hombre, y la segunda, que apela al afecto y cuidado, sería más adecuada para interpretar la visión femenina de la moral.
Tras diez años de investigación, la perspectiva de Gilligan ha abierto nuevas perspectivas en Psicología Social y generando un importante volumen de investigaciones con resultados contradictorios. La investigación empírica comentada en este artículo lleva a la reconsidereación de la conexión entre la moral y género, considerando ambos conceptos como no necesariamente relacionados.
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