Abstract
El presente informe analiza empíricamente uno de los efectos más importantes de las normas perversas (Fernández-Dols, 1992): su capacidad para crear una mayor tolerancia a la corrupción entre las personas que la sufren. Para ello se ha llevado a cabo un cuestionario en el que un grupo de 123 sujetos (66 conductores y 57 no conductores) evaluaban el comportamiento de una persona capaz de perdonar, de forma arbitraria, multas de tráfico. En un caso las multas eran con respecto a la transgresión de una norma perversa en España (el límite de velocidad en las carreteras generales) mientras que en el otro caso se trataba de una norma cuya transgresión no es obvia y generalizada (el conducir tras haber ingerido alcohol). Los resultados muestran claramente una mayor tolerancia a la condonación de la multa en el caso del exceso de velocidad, lo) que apoya la relación entre corrupción y norma perversa apuntada en nuestra hipótesis.
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