Abstract
En consonancia con la aspiración de mejorar la calidad de los servicios institucionales de la Administración Pública, presentamos un modelo de «evaluación participativa» que incluye la «negociación» como uno de sus elementos claves. Dicho modelo está intencionalmente dirigido a la provisión de información para el perfeccionamiento y mejora de los servicios profesionales de la Universidad, así como a la validación de los principios que deberían regir el modelo mismo de evaluación que propugnamos. La posición que adelantamos aquí sostiene que en la realidad del trabajo aplicado hay diferentes tipos de evaluación y que en el presente estado de desarrollo teórico en que nos encontramos sería mejor describirlos y aplicarlos que intentar establecer una gran teoría de la evaluación. Nuestra principal finalidad es, pues, dar a conocer y fomentar el uso de un cuerpo coherente e integrado de estrategias de evaluación de ninguna manera consideradas exhaustivas de todas las posibilidades reales o potenciales. La conceptualización contempla a la investigación de evaluación como la acción culminante del «estado del arte» de la disciplina interesada en la provisión y difusión del conocimiento necesario para fortalecer las acciones instrumentales que elevan los standards de rendimiento, destreza y motivación del personal profesional que vaya a ser objeto de evaluación. Los fundamentos descansan, por una parte, en principios unánimamente aceptados por la comunidad evaluativa y, de otra parte, en la práctica desarrollada por el autor a través de la ejecución de proyectos de corte parecido que conciben el concepto de evaluación como algo más que la simple idea de medida, descripción y juicio.
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