Abstract
La teoría de la categorización del yo reconoce explícitamente la posibilidad de que distintas identidades tengan relaciones “anidadas” entre sí, de manera que no hay ni incompatibilidad ni conflicto entre ellas, pues se ubicarían a diferentes niveles de abstracción para los sujetos. Nuestro objetivo fue poner a prueba esta afirmación a través del estudio de un caso idiosincrásico: la identificación con las regiones chilenas, creadas hace 30 años por el gobierno central, y con pocas raíces socio-históricas. Se encuestó a 504 estudiantes universitarios en dos regiones distintas (seleccionados aleatoriamente), y los resultados indican que estas regiones se han constituido en referentes para el autoconcepto de las personas. Los participantes mostraron altos niveles de identidad regional, la cual aparece como complementaria y compatible con altos niveles de identificación con el país y se encuentra asociada a valores de benevolencia y universalismo (medidos con la escala de valores de Schwartz), así como a actitudes positivas hacia otros grupos regionales. Todo ello indica que estas emergentes identidades regionales serían compatibles con la tradicional identidad chilena al anidarse con ella.
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