Abstract
Tradicionalmente se ha conceptualizado el sexismo como una hostilidad genérica hacia las mujeres. Sin embargo, éste puede manifestarse conjuntamente con actitudes benevolentes y con el reconocimiento de características “positivas” del estereotipo femenino. La respuesta a esta contradicción está en la naturaleza de estas características: no se puede infrahumanizar a las mujeres negándoles la capacidad de experimentar sentimientos, pero sí se las puede infravalorar atribuyéndoles sentimientos o características “devaluadas”. El sexismo se caracteriza también por la falta de homogeneidad en la percepción del grupo “mujeres”. Podemos hablar de subtipos específicos: tradicional (ama de casa), independiente (profesional) y sexy. Con el fin de analizar las diferencias existentes en la atribución de características a estos tres modelos de mujer, así como las diferencias en la valoración de las mismas, se elaboró un cuestionario con tres versiones. Los participantes (hombres y mujeres) debían calificar el tipo de mujer correspondiente en un listado de 24 rasgos asociados a tres dimensiones: competencia-sociabilidad, sentimiento-emoción, natural-cultural. Los resultados indican que el tipo de rasgos asignados, así como la valoración de los mismos, varía en función del tipo de mujer y del sexo del participante.
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