Abstract
Hoy día, exactamente a medio siglo de la muerte del filósofo José Ortega y Gasset, el interés de su obra y de su pensamiento para la psicología y para la psicología social es no sólo grande, sino incluso mucho mayor aunque en el pasado, a causa fundamentalmente de la profunda crisis en que está actualmente inmerso el paradigma positivista en todas las ciencias sociales, incluidas las psicológicas. Como sabemos, el fracaso del positivismo en las ciencias sociales y humanas está llevando a propuestas abiertamente postpositivistas, de tal manera que se está volviendo la vista hacia autores en otra época alejados de los intereses de los psicólogos (Nietzsche, Husserl, Heidegger, etcétera), autores entre los que indefectiblemente debemos situar a Ortega y Gasset. Pues bien, ése es justamente el principal objetivo de este artículo: mostrar la utilidad de Ortega para los psicólogos sociales de hoy día, sobre la base de que la psicología española de este recién estrenado siglo XXI ganaría mucho si se apropiara de las principales reflexiones del filósofo madrileño, reflexiones abierta y explícitamente postpositivistas.
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