Abstract
En el presente artículo se desvela una forma de razonar que ha estado permanentemente presente en el estudio de la atención y, más concretamente, en la detección de procesos que son realizados con la participación de la atención. Normalmente se ha asumido que ciertos indicadores lo son de la atención, pero después se ha aceptado su no observación como indicador de la no participación de la atención, cometiendo un error lógico de negación del antecedente. Se identifican varias formas en las que se ha aplicado esta falacia y se discute, en particular, si el Efecto de Compatibilidad de los Flancos, desarrollado por Charles W. Eriksen, es un nuevo ejemplo de lo mismo o podría considerarse un indicador adecuado.
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