Abstract
La investigación de este trabajo analiza el papel que la práctica de la oración supuso en la regulación del individuo a mediados del siglo XVI, dentro del contexto espiritual español. Parece que su uso—como parte de un trabajo personal para vivir acorde con la fe y doctrina cristianas—se extendió en el siglo XVI, a juzgar por el auge en la demanda de los libros espirituales que la contenían como ejercicio y de la proliferación de libros pensados propiamente para la oración. Una oración que entendemos como técnica individual de comunicación con Dios para fines de formación personales. Vamos a estudiarla considerándola una práctica cristiana que medió percepciones que uno/a tenía de sí mismo/a y codificó modos de ser, postulando, así, su contribución en la construcción de una determinada subjetividad espiritual.
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