Abstract
Considerada por muchos como la biblia del decadentismo, la novela À rebours (Al revés, A contrapelo o Contra natura, que de esas tres formas se ha traducido) publicada por Joris-Karl Huysmans en 1884, no sólo recoge numerosos tópicos del fin de siècle artístico y cultural, sino que además describe todo un conjunto de técnicas que su protagonista, el duque Jean Floressas des Esseintes, va desarrollando minuciosamente para cultivar su propio yo estetizando hasta el extremo su vida y su entorno. Des Esseintes se hace con una vivienda en la que retirarse del mundo dedicándose al goce estético individual. Todos los detalles decorativos y los objetos de la casa tienen un propósito relacionado con el cultivo de la subjetividad. La vida entera del personaje gira en torno a la producción de experiencias estéticas y emocionales refinadas. Para ello pone en práctica diversas tecnologías del yo que no sólo afectan a su casa, sino también a su alimentación, su indumentaria y sus actividades cotidianas. Esto es algo típico de los dandis del siglo XIX, quienes concebían su modo de vida como una disciplina del cuerpo y del alma, una auténtica ascesis. El personaje de Huysmans es representativo de una figura de la subjetividad propia de la Europa finisecular. Define uno de los innumerables perfiles que ha adquirido la subjetividad humana a lo largo de su historiogénesis. En este artículo nos proponemos analizar las tecnologías del yo empleadas por Des Esseintes poniéndolas en relación con su contexto sociocultural y con los nuevos saberes y prácticas psicológicas de la época.
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