Abstract
En el contexto de la estética angloamericana se está convirtiendo en un lugar común el rechazar la música atonal por defectuosa, por la influencia musicológica de Lerdahl. En este trabajo, discuto en particular los argumentos de Raffman y Scruton. Raffman sostiene que la música atonal es defectuosa porque no podemos captar su estructura y por tanto, no nos resulta expresiva. Scruton pretende que toda experiencia musical presupone un espacio tonal latente. Contra Raffman, arguyo que su analogía entre música y lenguaje no apoya la dependencia que establece de la expresión sobre la representación estructural. Contra Scruton, hago ver que la expresión en la música tonal no se basa sólo en la tonalidad, por lo que la dependencia conceptual que establece entre tonalidad y expresión es demasiado fuerte. Además, distingo entre el primer atonalismo del dodecafónico y el serial, en base a sus distintas motivaciones estéticas, para recordar que el primer atonalismo fue expresionista, y por tanto, comprometido con una concepción del arte y de la música como expresión.
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