Abstract
La concepción del tacto como uno de los sistemas perceptivos que nos permite el conocimiento del entorno, ha sufrido tradicionalmente una escisión, tanto en referencia a los subsistemas implicados, como a su fenomenología. En referencia a su definición estructural, se considera que el tacto se compone de los subsistemas cutáneo y cinestésico. Por otro lado, la experiencia perceptiva táctil ha sido a su vez dividida en la llamada exterocepción, o percepción del entorno externo al individuo, y la propiocepción, o percepción del propio cuerpo. De manera implícita, se han establecido vínculos entre estos dos ámbitos de división del tacto que no se corresponden de hecho con su funcionamiento integrado.
En este trabajo revisaremos concepciones contemporáneas del tacto antes llamado cinestésico o propioceptivo, mostrando como es esta forma del tacto la que toma un papel esencial en la organización perceptiva táctil, y cuál es la forma de entender la experiencia háptica y del propio cuerpo que emana de esta perspectiva.
Para ello se revisarán las investigaciones actuales sobre tacto dinámico, se repasará el papel del movimiento en la percepción háptica.
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