Abstract
Robert J. Richards ha publicado un extenso libro en el que argumenta la necesidad de entender la obra de Darwin a partir de la Filosofía Natural alemana, reconociendo en ella una decisiva inspiración organicista diferente del estricto mecanicismo recalcado por las interpretaciones ortodoxas de dicha obra y de su concepto básico, el de “selección natural”. En el presente artículo no sólo se reconoce y valora positivamente dicho cambio de perspectiva, sino que se defiende y refuerza desde una extensión del organicismo que lo identifica con la esencia misma de la Biología desde sus orígenes aristotélicos hasta nuestro presente “darviniano”. La inspiración de Darwin en el Romanticismo alemán, demostrada magistralmente por Richards en su libro, podría entenderse entonces como el modo histórico inmediato a través del cual el genio de Darwin logró completar un ciclo de larga duración. Ciclo, por lo demás, cuya comprensión cabal sería imposible sin hacer entrar en escena el punto de vista kantiano del sujeto, es decir, de la Psicología.
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