Abstract
En este artículo exploramos los orígenes de los símbolos hacia el final del primer año de vida. El argumento que recorre este trabajo es que las reglas sobre las que se apoyan los primeros usos simbólicos realizados por los niños, provienen de las reglas que gobiernan los usos de objetos que ya son convencionales, de modo que por debajo de los primeros símbolos, no se encuentra ninguna “realidad literal”, sino redes de significados complejos referidos al uso de los objetos de la vida cotidiana, que el niño va construyendo en situaciones de comunicación con las otras personas. De ahí que en los primeros símbolos la semejanza no se halle entre un símbolo y un objeto, sino entre dos usos (el convencional y el simbólico). Para llegar a esta conclusión es preciso considerar los objetos en su complejidad de usos públicos y convencionales, y problematizar semiótica y culturalmente la relación prelingüística con las cosas.
Get full access to this article
View all access options for this article.
