Abstract
En el presente trabajo se investiga la relación entre la funcionalidad comunicativa de las notaciones producidas por 120 niños mexicanos de 3 a 6 años de edad y la capacidad de diferenciar el estado mental propio del de otra persona. Cada niño fue sometido a la tarea clásica de la falsa creencia y seguidamente se le pidió que anotara con el objetivo de comunicar una información relacionada con la localización de un juguete ubicado en una caja. Los resultados muestran una estrecha relación entre la capacidad de diferenciar estados mentales propios y ajenos y la capacidad de producir y evaluar notaciones funcionalmente comunicativas a partir de los cuatro años. A pesar de esta relación, parece que la capacidad de diferenciar estados mentales propios y ajenos es una condición necesaria pero no suficiente para garantizar la producción de una notación comunicativa.
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