Abstract
Prior research has illuminated the destructive impact of redevelopment in racially marginalized U.S. barrios, but we know little about middle–class Mexican Americans’ perceptions of barrio redevelopment, why they may perceive redevelopment in different ways, and what the implications of their perceptions are. Using ethnographic– and interview–based methods, I ask how middle–class Mexican Americans in Houston's Northside barrio perceive recent redevelopment efforts underway in the neighborhood. I also ask why respondents perceive redevelopment in different ways, with some viewing redevelopment as progress and others viewing it as destructive. Not finding systematic differences across categories of generation–since–immigration, race, residence, class, or class background, I argue respondents’ sentimental and behavioral attachment to barrio places, institutions, people, and culture is the best explanation for their differing perceptions of redevelopment. Finally, I ask what the implications of their perceptions may be, as a fractured middle–class Mexican American response may facilitate destructive redevelopment processes in the future.
Norteamericanos Mejicanos de Clase Media, Preocupación por el Barrio y Re–estructuración en un Barrio de la Zona Norte de Houston
Resumen
Investigaciones previas han mostrado el impacto negativo de la re–estructuración en barrios marginados racialmente en Estados Unidos; pero sabemos poco sobre las percepciones sobre la re–estructuración barrial de los norteamericanos mejicanos de clase media, sobre por qué percibirían la re–estructuración en formas distintas, y sobre cuáles serían las implicancias de sus percepciones. Usando métodos etnográficos y entrevistas, pregunto cómo norteamericanos mejicanos en un barrio de la zona norte de Houston perciben trabajos recientes de re–estructuración que ocurren en sus barrios. También pregunto por qué los entrevistados perciben la re–estructuración de formas distintas, algunos viendo a la re–estructuración como progreso y otros como destructiva. Al no encontrar diferencias sistemáticas entre categorías de generación desde la migración, raza, residencia, clase u origen de clase, propongo que el apego sentimental y conductual a lugares, instituciones, gente y cultura del barrio es la mejor explicación de las diferencias en percepción sobre la re–estructuración. Finalmente, pregunto cuáles podrían ser las implicancias de sus percepciones, en tanto una reacción fracturada de la clase media norteamericana mejicana puede facilitar procesos destructivos de re–estructuración en el futuro.
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