Abstract
Un supuesto muy extendido entre las razones que, en la actualidad, se barajan a la hora de defender los problemas de intercomunicación en la Comunidad Europea, es el de recurrir a la lengua de mayor implantación funcional en el mundo—el «English»—por ser ésta la forma más económica y rápida de que todos podamos conjugar en Europa el verbo «communicate». Claro que ni lo más barato tiene que ver con lo que es mejor ni lo más rápido es siempre lo más conveniente y seguro.
En este artículo se plantea una consideración reflexiva acerca de la naturaleza del problema de la intercomunicación en la nueva configuración de Europa, así como de los retos sociales y educativos que se derivan de aplicar a este problema las soluciones del polo monolinguista—exclusivamente vía English—o del polo plurilingüista—vía comprensión/produccción en English junto a la intercomprensión en otras lenguas. Tras analizar las razones y sinrazones del ideal que, desde siempre, ha supuesto la conquista de un medio de comunicación único a escala masiva, el autor desgrana las connotaciones inherentes a la conjugación del verbo comunicar en la CE para centrarse, a continuación, en la revisión crítica del concepto de “competencia comunicativa”, su significación didáctica y la forma en que muchos profesores de lengua extranjera vienen utilizando este concepto en la actualidad. El artículo finaliza con “una propuesta realista, no exenta de riesgos” que sirve al autor para plantear la intercomprensión como alternativa complementaria del actual enfoque del estudio de la lengua extranjera en el marco educativo.
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