Abstract
Peers describe sus esfuerzos para diagnosticar las aptitudes para la lectoescritura de sus estudiantes de formación profesional, mediante el empleo de una evaluación más auténtica del rendimiento que integra lectura y escritura. Este diseño ofrece un modelo claro de la enseñanza y evaluación basada en capacidades ecológicamente pertinentes y un buen ejemplo de articulación de los objetivos que interesan al profesor y los que interesan al alumno.
En su práctica educativa la autora constata la inadecuación de las pruebas tradicionales basadas en el rendimiento para diagnosticar las aptitudes para la lectoescritura, por lo que se decide a emplear un método alternativo de evaluación que tenga en cuenta los antecedentes educativos de los alumnos y las necesidades reales de evaluación. Para ello modifica las instrucciones de administración y el sistema de puntuación de una prueba formal ya existente, centrándose en las aptitudes necesarias para el desarrollo de tres áreas: lectura, escritura y realización de tareas. La aplicación de este nuevo procedimiento pone de manifiesto las estrategias utilizadas por los alumnos en las tareas de lectoescritura y supone un marco de referencia para la posterior actuación en el aula.
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