Abstract
Definir científicamente el carácter mágico de esas didácticas que «enganchan» al alumno y le hacen forcejear apasionada y alegremente con el conocimiento es el objeto de este artículo que, a partir de ejemplos y experimentos reales, Eleanor Duckworth analiza el carácter no trivial, suficientemente complejo y profundamente globalizador (hacia el curriculum global y hacia el sujeto global) que debe tener un «buen» conocimiento escolar.
En este artículo, Eleanor Duckworth se centra en la naturaleza de la comprensión conduciendo al lector por el proceso de la entrevista clínica ampliada. Duckworth describe algunas de sus propias exploraciones sobre la ciencia y cómo le han mostrado estas experiencias lo que el aprendizaje podría ser. Entre estas experiencias se incluye el trabajo con «un grupo muy imaginativo de científicos y profesores de ciencias» durante el desarrollo del Elementary Science Study, un programa de desarrollo curricular. Tal como lo describe Duckworth se quedó «enganchada» por el entusiasmo del aprendizaje y ha sido una educadora desde entonces, trabajando en el desarrollo de experiencias de aprendizaje atractivas tanto para los enseñantes como para los alumnos. Este artículo continúa su esfuerzo en pro de este objetivo, con detalladas descripciones de las luchas—y las alegrías—tanto suyas como de sus alumnos, en su intento de comprender y definir diversos fenómenos. Y con ello, la autora abre la discusión sobre «conservar la complejidad».
Get full access to this article
View all access options for this article.
