Abstract
Estamos habituados a pensar en la enseñanza-aprendizaje de segundas lenguas en términos de una relativa uniformidad cultural. Alemán, inglés, por no hablar de italiano, francés o portugués, son lenguas que de un modo u otro impregnan nuestro universo de significados cotidiano. Las lenguas que, como el árabe, son vehículo de culturas potentes y de peso específico en el mundo de hoy, son tratadas de un modo marginal, por no decir despectivo, en nuestro país. A ese desprecio, los profesores de esa lengua, ven añadirse las dificultades de una tremenda « dialectización» del árabe, lo que dificulta su enseñanza y obliga a alumnos y profesores a plantearse opciones de uso de la lengua que no se dan en otros idiomas, o al menos no con tanta crudeza.
En esta breve reflexión sobre la enseñanza del árabe en nuestro país me propongo dejar constancia de su estado actual. Empiezo haciendo una reflexión y un escueto comentario sobre los métodos que se utilizan para pasar luego a la problemática del árabe en su conjunto; lo cual implica hacer referencia al problema de los dialectos, a las posturas diferentes que se adoptan ante este problema, tanto por parte de profesores como de alumnos. Y finalmente, y a título de opinión personal, exponer una posible salida a este «impasse» pidiendo la concienciación de ambas partes, profesores y alumnos.
En esta breve reflexión sobre la enseñanza del árabe en nuestro país me propongo dejar constancia de su estado actual. Empiezo haciendo una reflexión y un escueto comentario sobre los métodos que se utilizan para pasar luego a la problemática del árabe en su conjunto; lo cual implica hacer referencia al problema de los dialectos, a las posturas diferentes que se adoptan ante este problema, tanto por parte de profesores como de alumnos y, finalmente, y a título de opinión personal, exponer una posible salida a este «impasse»pidiendo la concienzación de ambas partes.
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