Abstract
Hace ya algunos años Cole y Scribner, con una investigación transcultural que se ha hecho clásica, establecían una distinción clave entre la lecto-escritura como código por una parte y los usos concretos que de ella se hace, por otra. Con el ordenador en la educación ha llegado también el momento de hablar quizá menos del aparato en sí y más de los usos psico-educativos que hacemos de él. En este artículo se analizan los usos del ordenador en la escuela y las implicaciones psicopedagógicas de esos usos, y se plantea también la materialización de la profecía McLuhiana de la aldea global y del aula sin muros. Por primera vez el aula puede cubrir todo el globo y conectar telemáticamente a niños de todas las culturas.
Este artículo aborda dos cuestiones fundamentales: los usos e implicaciones pedagógicas de los ordenadores en la escuela y la importancia de los ordenadores para promover la interacción social global.
El modelo pedagógico de transmisión (en el que el maestro imparte sus conocimientos a alumnos que carecen de ellos) no resulta adecuado para las necesidades de nuestra sociedad. El ordenador debe entrar en lo que se ha conceptualizado como un enfoque interactivo/experiencial de la educación, que concibe el aprendizaje como un proceso activo. Es en este modelo donde se define como un instrumento útil.
El ordenador estimula la cooperación y la interacción social en el aula. Además, gracias a la creación de redes informáticas, los escolares podrán interactuar con escolares de todo el mundo, lo cual no sólo es importante como forma de intercambio cultural, sino que dicha interacción supondrá el afianzamiento de la lecto-escritura.
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