Abstract
Como la vieja sabiduría de Confucio nos recuerda desde hace miles de años, el saber más importante no es el conocimiento en sí, sino lo que hoy denominamos el meta-conocimiento: saber lo que se sabe y saber lo que no se sabe. La decodificación no reflexionada del alumno, no interpretada o no situada conscientemente en sus esquemas previos, produce una comprensión muy molecular y un recuerdo débil. Pero cómo conseguir desarrollar esta meta-comprensión, ese conocimiento más amplio y sólido en el niño. ¿Qué métodos y recursos utilizar para lograrlo? Cassidy y Baumann los exponen aquí con gran claridad.
La metacomprensión implica el proceso de control de la comprensión y la utilización de estrategias que faciliten el aprendizaje. El profesor puede favorecer el desarrollo de estas estrategias y aumentar el control en las actividades de lectura dirigida, organizando estas actividades en tres fases: pre-lectura, lectura y post-lectura, donde los estudiantes han de asumir la mayor responsabilidad en la comprensión del texto.
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