Abstract
La mayoría de los profesores ha tenido alguna vez que vérselas con el problema de las desigualdades de sus alumnos en un tema tan central para la marcha de la clase como es el del nivel lector. La autora de este artículo propone en base a una revisión crítica de los procedimientos de evaluación existentes, un modo de evaluar que permite agrupar a los alumnos por sus dificultades y ajustar de este modo la acción pedagógica a esas dificultades.
Evaluar la aptitud para la lectura usando una única fuente de evaluación puede llevar a conclusiones erróneas sobre el potencial de aprendizaje del niño. La autora propone una evaluación dinámica y continua, llevada a cabo en condiciones naturales, utilizando dos herramientas: la matriz de comprensión de grupo (que nos da información del rendimiento del grupo y del funcionamiento del individuo en el contexto del grupo) y el perfil de comprensión individual (donde se evalúa el tipo de lectura, el género literario, la modalidad de evocación y el grado de orientación o ayuda del profesor).
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