Abstract
Este artículo representa un intento por resolver el problema antropológico clásico, especialmente planteado por Descartes, de la relación mente-cuerpo, que tantos problemas ha causado en psicología. Para ello nos inspiramos en la crítica de las entidades internas que realiza el segundo Wittgenstein mediante su Argumento del Lenguaje Privado. Después aplicamos dicha crítica a los reduccionismos verificacionistas en psicología, conductismo y fisiologismo, así como a la teoría de James-Lange sobre las emociones. El error de estas posturas consiste en partir del dualismo cartesiano y de su perspectiva egocéntrica como supuesto implícito.
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