Abstract
Se analiza cómo ha evolucionado el concepto de pensamiento divergente en la teoría de Guilford. Las primeras definiciones en el año 50 dentro del marco del «Proyecto de Investigación de Aptitudes» postulan una serie de rasgos distintivos para el pensamiento divergente que luego serían objeto de confirmación o refutación a partir de los estudios factoriales.
Dentro del modelo de la «Estructura del Intelecto» de Guilford, se ha ido delimitando la importancia de tales rasgos modificando la definición inicial de algunos, como la sensibilidad a los problemas que, aunque fue concebida como un factor de evaluación, finalmente su definición factorial es de una aptitud de conocimiento; rechazando la importancia de otros para la creatividad, como los factores de análisis y síntesis o, finalmente potenciando otros que inicialmente tuvieron menor consideración, como las aptitudes para las transformaciones que, son consideradas por Guilford como una contribución tan importante para la creatividad como la producción divergente.
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