Abstract
Probablemente el consumo de drogas por la humanidad es tan lejano como su misma historia. De hecho, casi todas las culturas disponen de una droga que acompaña sus rituales sociales, religiosos, o ambos. El ejemplo más cercano se nos presenta en la transformación del vino en la liturgia católica.
El consumo de drogas viene condicionado por la interación individuo/ambiente, con toda su complicidad cultural, educativa, consumista, etc. Su prevención es, por tanto, de enorme complejidad y supone una confluencia de esfuerzos entre las diferentes estructuras sociales, que van desde procedimientos legales hasta programas educativos, campañas de consumo, marketing, reestructuración de la economía, educación sanitaria y procedimientos individuales de tratamiento y rehabilitación.
Este trabajo hace especial hincapié en los procedimientos psicológicos que deberían formar parte o tomarse en consideración en los programas educativos y de rehabilitación dirigidos a la labor preventiva.
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