Abstract
El objetivo del trabajo es doble: 1.° Investigar el desarrollo morfosintáctico de los niños de dos años y medio, considerando esta edad como clave a causa de la primera expansión sintáctica y saber si la longitud media de enunciado (LME) puede ser una buena medida de la complejidad morfosintáctica del hablante infantil. 2.° Proporcionar un instrumento para la acción logopédica relacionada con los retrasos y trastornos en la adquisición grammatical.
Para ello se tomaron grabaciones de conversaciones semi-dirigidas de 24 niños de ambos sexos de dos años y medio. Se rastreó la presencia, en dichas conversaciones, de signos morfosintácticos que se agruparon bajo trece títulos.
Se halló la correlación existente entre la riqueza gramatical de cada sujeto (considerada como la suma de los signos morfosintácticos empleados, puntuando con 1 cada uno de los dichos signos) y su LME (X = 2,33, DS = 0,78), hallándose que ésta podía ser una buena medida de aquélla (r = 0,8402, p < 0,01), sin tener en cuenta, por lo tanto, las transformaciones presentes en cada enunciado.
Finalmente, ordenando los sujetos de menor a mayor riqueza gramatical, se entresacan 10 pasos para facilitar la acción logopédica en el área morfosintáctica.
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