Abstract
El conocimiento se organiza en la memoria en forma de esquemas, estructuras de datos que representan los conceptos genéricos. Estos esquemas tienen variables, pueden encajarse uno dentro de otro, varían en sus niveles de abstracción y representan un conocimiento asociado a conceptos. Son las unidades clave de los procesos de comprensión, almacenamiento y recuperación de la información. También son necesarios para establecer inferencias, como predictores de estímulos no observados, y en el razonamiento analógico. El conocimiento subyacente para la realización de acciones lo constituyen los esquemas de acción, que son subesquemas de un esquema más complejo. Existen dos mecanismos para producir y modificar esquemas: la especialización y la generalización, y ambos pueden ser considerados como tipos de aprendizaje. Los procesos de búsqueda y activación de un esquema pueden ser conducidos por datos, o conducidos conceptualmente.
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